El tratamiento fundamental del cáncer de piel tipo melanoma localizado es quirúrgico, pero en el caso de que se haya extendido, la mejor forma de tratarlo es utilizar un tratamiento sistémico quimio o inmunoterápico, y en otros casos radiocirugía.

En aquellos melanomas aparentemente localizados, pero con características que indican un alto riesgo o intermedio de recaída, aún sin presencia de enfermedad diseminada, se debe administrar inmediatamente tras la cirugía una terapia sistémica adyuvante o complementaria, a base de agentes estimulantes inmunoterápicos, reduciéndose así, de una forma significativa, las probabilidades de recaída.

El oncoterapeuta Christian Caglevic explica que el manejo terapéutico sistémico de los pacientes con melanoma metastásico o irresecable ha cambiado drásticamente en los últimos 7 años con la aparición de la inmunoterapia, tratamiento que activa al sistema inmune para atacar a las células tumorales.

Comercialmente están disponibles tres drogas que son ipilimumab (Anti CTLA-4), nivolumab y pembrolizumab (ambas drogas Anti PD-1). “Los pacientes que son tratados y responden a estos tratamientos pueden lograr expectativas de sobrevida insospechadas años atrás, incluso se está abriendo el camino para considerar convertir a este cáncer en una posible enfermedad ‘crónica’”, precisa el Dr. Caglevic.

En tanto, un subgrupo de pacientes cuando presentan mutaciones del gen BRAF, rápida expansión de la enfermedad y sin un tiempo suficiente de espera para que pueda actuar la inmunoterapia pueden favorecerse de terapias moleculares tales como Vemurafenib y Dabrefenib con o sin bloqueadores de MEK (vía metabólica asociada a resistencia a tratamientos anti BRAF).

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