Una radiografía dental alterada evidenció que Mariella Otegui Parra tenía que visitar a un especialista y rápidamente llegó hasta el Instituto Oncológico FALP donde el hemato oncólogo Claudio Flores le indicó que debía practicarse una biopsia e iniciar rápidamente el tratamiento.

Mamá, tienes Linfoma no Hodking. Tienes cáncer”, le dijo su hija con los resultados. Ella, a pesar de ser una mujer fuerte, se quebró. “Menos mal que estaba en cama. Me habría desmayado si hubiese estado de pie. Escuchar que tienes cáncer es un impacto muy grande”. Rápidamente la conversación familiar se centró en actuar rápido. “El médico me dijo que el cáncer estaba localizado, incrustado en el hueso de la mandíbula. Felizmente no había viajado por la sangre ni afectado a otros ganglios”.

El Linfoma no Hodking debía ser tratado inmediatamente, ya que su progresión es rápida. “FALP me dio un tratamiento certero y oportuno. Durante un año tuve sesiones de quimioterapia y luego de radioterapia. Perdí el pelo, las uñas se me pusieron moradas, mi cara era otra. En todo momento me sentí protegida y muy cuidada. Sentí que me estaba mejorando y que tanto los doctores como las enfermeras y auxiliares, eran idóneos y a la vez muy cálidos, lo que es una ayuda para salir adelante y no decaer anímicamente”.

Asimismo, considera que el respaldo financiero que le dio Convenio Oncológico Fondo Solidario  fue fundamental para su recuperación. “Tanto a mí como a mi familia nos sacaron un estrés de encima. Fue un alivio mental y espiritual, ya que sentimos que había una institución que nos estaba ayudando, que estaba cumpliendo con lo que habían prometido”.

 

Luego de dos años, Mariella está reintegrada a su trabajo y continúa con controles médicos cada tres meses.