Lilian Maciel (39 años) nunca tuvo síntomas ni alertas de un tumor en la glándula tiroides, hasta que una amiga se dio cuenta de una protuberancia en su cuello en diciembre 2015. Pero no le dio importancia y esperó el verano para acudir al médico.

Le solicitaron una ecografía que reveló tres nódulos. “Sentí que el mundo se me venía encima y pensé lo peor. Recordé en las muchas veces que el ginecólogo me pidió exámenes de tiroides y que nunca me hice. A veces con la vida que llevamos, el poco tiempo que disponemos, no tomamos conciencia de que chequeos médicos sí hacen la diferencia”.

Lilian aclara que nunca estuvo alerta ya que en su familia no había antecedentes de cáncer de tiroides, y que su enfermedad fue impactante, sobre todo para su hija de 14 años, quien comprendió que con una buena cirugía y tratamiento se recuperaría. Y así en abril de este año fue operada.

“Estoy muy contenta con mi tratamiento en el Instituto Oncológico FALP, donde acudí con el diagnóstico ya que estoy afiliada a Convenio Oncológico. Mi doctor Felipe Contreras ha sido un importante apoyo. Ha tenido la paciencia de darse todo el tiempo para explicarme y guiarme en este proceso, en especial cuando a dos días de la cirugía se detectó que además de cáncer de tiroides existía también compromiso linfovascular y ganglionar. Me contuvo y me dio la tranquilidad que necesitaba. También recibí tratamiento de radioyodo, el cual fue un proceso difícil debido a la preparación, aplicación y posterior cuidado. Siempre he recibido un trato cariñoso de todos los que conforman la Fundación y atenderme ahí ha hecho más fácil todo este proceso”.