Cuando se presentan metástasis cerebrales, estas suelen mostrar resistencia a la radioterapia convencional, por lo que los pacientes se benefician de manera especial de un tratamiento con radiocirugía, cuando el tamaño y número de lesiones lo permite.

“Cuando administramos dosis únicas o el paciente ha recibido tratamiento previo con radioterapia, se hace necesario un sistema de imágenes que permita saber, durante todo el tratamiento, la posición del paciente y de la lesión con una detección y corrección de los errores de forma automática. En este caso se administran altas dosis en pocas sesiones con el robot CyberKnife (de 1 a 5)”, precisa el oncólogo radioterapeuta Dr. Moisés Russo.

En caso de requerir irradiar grandes volúmenes con alta precisión el tratamiento indicado es Tomoterapia, el cual es un tratamiento de radioterapia helicoidal, altamente adaptado a cada paciente, con el cual se alcanza una excelente dosis terapéutica sobre el tumor y se preserva el tejido cerebral normal (menores secuelas).

Este sistema incluye un TAC (scanner) que se realiza diariamente para conocer la posición exacta del lecho quirúrgico o del tumor, de los órganos sanos y del paciente. Con este TAC, se ajusta la posición de tratamiento y minimiza el riesgo de error de localización. Los efectos secundarios, especialmente cognitivos en cerebro, se minimizan con esta técnica.

En otros casos de enfermedad diseminada, la radioterapia tiene una finalidad más paliativa y fundamental en el control de síntomas como el dolor, la hemorragia o la compresión de estructuras sanas mejorando la calidad de vida de los pacientes.